Inmobiliarias gallegas desvían 900 millones al extranjero por la crisis

Una veintena de empresas trabajan en otros países y pequeñas constructoras se alían para salir al exterior

El 15% de lo que facturaba el sector anualmente ya se está invirtiendo en promociones fuera de España

Galicia sostiene a pueblos enteros de Portugal que viven de la construcción

Catorce destinos en Europa del Este, América y África centran la mayoría de las operaciones

Promotoras y entidades financieras comienzan a vender a los inmigrantes viviendas en sus naciones de origen

Tras arriesgados pero exitosos intentos protagonizados por firmas punteras durante los últimos tres años, una veintena de inmobiliarias gallegas se han lanzado desde mediados del 2007 a la conquista de mercados extranjeros, fundamentalmente localizados en Europa del Este, África y Latinoamérica. En conjunto, las inversiones para adquirir suelo, constituir sociedades nuevas o levantar urbanizaciones superaron en apenas once meses los 900 millones de euros. La cifra supone casi el 15% de lo que factura el sector en Galicia durante todo un año.

La merma de rentabilidad, las dificultades del planeamiento urbanístico en Galicia y los problemas para obtener financiación bancaria han sido, según los empresarios, los grandes motivos de esta huida . El presidente de los promotores gallegos, Garrido Valenzuela, matiza la expresión: «Más que una fuga habría que hablar de diversificar el negocio allí donde los mercados son favorables».

En la última feria sectorial Sima 2008, y pese a su crisis de liquidez, Martinsa-Fadesa presentó urbanizaciones promovidas en Brasil y Europa del Este. La firma presidida por Fernando Martín se gastó en los últimos cuatro años 1.050 millones de euros para levantar más de 16.000 viviendas en 5 urbanizaciones de Rumanía. Y casi 100 millones más en dos promociones de Varsovia que suman algo más de 2.300 viviendas. Fadesa promueve en Brasil una urbanización turística de alto nivel y continúa en Marruecos otro complejo residencial y hotelero de lujo. Además, mantiene bolsas de suelo en Hungría, Chequia y Eslovaquia. Y en México promueve uno de los mayores complejos turísticos del país gobernado por Calderón.

El gigante que fundó el coruñés Manuel Jove fue el pionero gallego en la internacionalización de sus inversiones.

Pero la crisis nacional ha disparado a decenas de seguidores. Desde el pasado junio se han celebrado en Vigo, Santiago y A Coruña hasta ocho encuentros sectoriales para animar a los promotores a invertir en Polonia, Rumanía, Panamá, México, Brasil, Costa Rica y Cabo Verde. Delegaciones gallegas han visitado estos países en busca de suelo y de socios. Más de una veintena de empresarios han apostado por la aventura transfronteriza. Por ahora, no hay arrepentidos.

Emprosal lleva años promoviendo en Estados Unidos y cuenta con importantes bolsas de suelo en Nueva York. Mahía y Mario Puentes han sido de los primeros en apostar por Brasil. Dove está probando suerte en Miami y Vialmar, y la familia Casal ya están construyendo viviendas en Panamá. Manuel Vázquez se aventuró en Latinoamérica, y Vitalvigo tiene obras en Brasil y el Este de Europa. AIS, la división inmobiliaria de Maderas Iglesias, fue de las primeras en marcharse a Polonia. Y el todopoderoso Amancio Ortega anunció hace ya dos años su intención de promover, junto con Caixa Galicia, en los países del Este, a través de la sociedad Azora.

Las divisiones inmobiliarias de Riofisa lo intentan en Bulgaria; Acciona se gastó 145 millones de euros en Polonia para la promoción de viviendas; Urbas compró suelo en Sofía, la capital búlgara, y el grupo Neinver tiene anunciadas inversiones en Polonia por valor de 125 millones.

Fuente: La Voz de Galicia

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