Costas redacta un plan para alejar el vial de Perbes y unir marisma y duna
El alcalde afirma que, si no se regenera este entorno, la playa morirá en diez años.
Juan Maceiras asegura que el puerto de Sada y el propio de Miño aceleran el deterioro.

Una empresa redacta actualmente un proyecto para eliminar la ubicación actual de la carretera hacia Perbes con el fin de que vuelvan a estar unidas la marisma y el complejo de dunas de la playa Grande de Miño, con el objetivo de regenerar este ecosistema. El alcalde, Juan Maceiras, confirmó que Costas ya hace tiempo que adjudicó por concurso la redacción del plan, después de que él presentase un anteproyecto en 2003.
El proyecto incluiría alejar el vial de Perbes para que discurriese casi a la altura de la vía del tren. “Se construiría una rotonda poco después de la salida del peaje y de ella partiría una carretera, a la altura de la vía del tren, y allí se haría una conexión con la N-651 en Bañobre. De esta forma volverían a unirse el agua dulce de las marismas y la salada del mar”, destacó Juan Maceiras, quien advirtió de que si no se regenera ahora este entorno “la playa morirá en diez años”.
El proyecto incluiría la eliminación del campo de fútbol, construido al borde de la marisma. Una actuación más complicada, pero que ha constituido una promesa de muchos grupos políticos es la retirada de la salida de la autopista a la playa Grande. “La salida de la autopista está bien pero no puede desembocar en plena playa”, explicó Maceiras. La retirada de esta salida directa de la AP-9 es uno de los objetivos y promesas del regidor desde que accedió a la alcaldía.
El máximo edil miñense aseguró que la playa Grande Miño está “enferma” y apunta cuatro motivos fundamentales de la degeneración del arenal y del ecosistema. “Por orden de importancia, primero el puerto de Sada, porque cambiaron las corrientes; segundo, nuestro propio puerto; tercero, la extracción de áridos en los años setenta en el final de la playa; y cuarto, la carretera, que se construyó encima de la duna”, relató.
Este proyecto supondría que los vehículos que abarrotan cada verano la playa, no pudiesen aparcar, como hasta ahora, al borde de la duna, sino que se construiría un aparcamiento un poco más lejos. Maceiras admite que para los veraneantes perder esta comodidad será difícil pero a la larga “ganarán todos” porque sobrevivía el arenal y el ecosistema. “En Corrubedo se sacaron los coches de la duna y no pasó nada”, apunto.
El Gobierno local instaló pasarelas de madera a lo largo de esta playa para que los turistas pisasen lo menos posible las dunas. “La vegetación de las dunas está muriendo, se ven las plantas secas, negras; y no hay pulgas de mar, otro signo de su deterioro”. El problema preocupa al Ejecutivo ya que este arenal es uno de los principales atractivos turísticos y por lo tanto una de las mayores fuentes de riqueza del municipio. Maceiras presentó el anteproyecto a Costas hace cinco años y aún se está redactando. Además de la complejidad técnica, supondrá una costosa inversión.
Fuente: La Opinion






































