La relación de Galicia con el Estado abre una nueva crisis entre PSOE y BNG en la Xunta

Touriño rechaza las propuestas soberanistas. 

Touriño reduce la petición de cambiar la relación con el Estado a una idea del BNG

La Xunta cree factible un consenso sobre financiación aunque el BNG exige bilateralidad con el Estado

 Feijóo cree que la propuesta de la Xunta merma un 45% los ingresos

El PSOE no acude a la reunión con el vicepresidente, que mantiene que llevará su propuesta por escrito al Gobierno central “porque en Madrid cambian muy fácilmente del sí al no y viceversa”.

La relación que debe tener la Xunta con el Estado ensancha la brecha que separa a los socios del bipartito. En una misma orilla están Touriño y el Gobierno central, que descartan elevar el rango de la comisión bilateral Xunta-Estado y apuestan por dejarlo tal como está. Y en la otra se encuentra Quintana y el Bloque, partidarios de alcanzar un nivel de interlocución similar al de Cataluña.

Tras dos días de posturas encontradas, Touriño quiso dejar claro ayer, por la mañana, que el Gobierno gallego no tiene como tal ninguna “posición oficial” para reformar la comisión bilateral y que lo que hay es una propuesta del Bloque. Por la tarde, Quintana le lanzó un desafío al asegurar que la suya es una propuesta oficial de la Xunta e “irrenunciable”, y que además la elevará al Gobierno central, aunque no le pone fecha porque espera al “momento adecuado” y a que cambien las “circunstancias políticas”.

Este desencuentro se acentuó el martes. En una reunión con la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, Quintana planteó elevar el rango de la comisión bilateral Xunta-Estado, de forma que el Gobierno gallego pueda ejercer más competencias y tratar “de tú a tú” al Ejecutivo central. Como algunas de las nuevas atribuciones, el líder nacionalista planteó negociar el nuevo modelo de financiación autonómica o realizar un seguimiento de las obras del Estado en Galicia.

Pero se encontró con la oposición de Touriño y de Salgado, ante lo que no se intimidó Quintana, puesto que convocó a los grupos parlamentarios para explicarle su iniciativa y tratar de buscar su apoyo. El PSOE ya le había respondido que no iría, arguyendo que la Xunta no tiene ninguna propuesta oficial para cambiar la comisión bilateral.

La línea socialista fue refrendada ayer por el presiente del Ejecutivo tras el Consello. Touriño dijo que la agenda de la comisión bilateral está marcada, que no es otra que aprobar nueve transferencias este año, y que la postura sobre la financiación autonómica no la fija Quintana, sino el Conselleiro de Economía y él. Lo demás, dijo, “es hablar del sexo de los ángeles o descubrir el Mediterráneo cada día”, ya que “no hay posición del Gobierno en esa dirección”.

“Lo que me preocupa es obtener las transferencias pactadas y tengo que decir que queda mucho por hacer, espero la energía y la contundencia en esa dirección y en ese trabajo”, destacó Touriño, en referencia a Quintana, de quien dependen los traspasos de competencias. Negando siempre que hubiera diferencias en el seno del bipartito, el presidente redujo la propuesta de Quintana a “matices de una fuerza política”.

Sabiendo todo esto, el vicepresidente de la Xunta fue por la tarde al Parlamento a la reunión que había convocado con los partidos. El PSOE cumplió su palabra y no acudió. Negando también la existencia de contradicciones en la Xunta, aunque sí reconociendo diferencias entre partidos, sostuvo que acudía como vicepresidente y que su propuesta es oficial, puesto que la formula en el ámbito de las competencias de su ámbito de gestión, del mismo modo que el modelo de financiación económica elaborado por la Consellería de Economía es de toda la Xunta. “Donde haya un miembro del Gobierno, ahí está el Gobierno, y más si habla sus competencias”, dijo.

Sobre los plazos en que formulará su propuesta por escrito al Gobierno central -en la que no figura expresamente la financiación autonómica-, Quintana ironizó con que se debe esperar al momento adecuado, porque Elena Salgado aún expresó esta semana su rechazo, pero que en Madrid “cambian muy fácilmente del sí al no y viceversa”.

“Tocan cuando tocan”

Para el jefe del Ejecutivo gallego la fecha de las próximas elecciones autonómicas no es más que “un divertimento electoral” que deja para otros que quieran entrar en el asunto. “Las elecciones tocan cuando tocan, el año que viene”, se limitó a decir tras el Consello de la Xunta. Touriño sostiene que “si alguien se pone nervioso”, el “sabrá por qué”.

Enseguida buscó otra interpretación a los rumores del hipotético adelanto e interpretó que “a lo mejor está sereno y le gusta hacer esos comentarios”, en alusión al portavoz nacionalista Carlos Aymerich que un día antes le había emplazado a justificar el adelanto si se producía..

En todo caso, insistió en que “hay una agenda de trabajo enorme” en la Xunta, sobre todo por la situación de desaceleración económica, ahora ya reconocida: “¿Alguien puede creer que en una situación de dificultad la mejor ocurrencia que puede tener el presidente es adelantar las elecciones?”, se preguntó Touriño, quien aclaró que hay “un presidente con mucho ánimo y capacidad para hacer frente a esa situación”.

El jefe del Ejecutivo incluso bromeó al salir sobre si la cuestión seguiría en el candelero siete meses más, y cuanto todos echaban cuentas, volvió a entrar en la sala y aclaró: “Cuando tocan”.

Fuente: La Opinion

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