La ONU acusa a la Junta Militar de confiscar la ayuda y suspende los vuelos a Birmania

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La ONU acusó hoy a la Junta Militar de Birmania de haberse apropiado de un cargamento de ayuda humanitaria para los afectados por el ciclón tropical “Nargis” y anunció la suspensión temporal de los vuelos.

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EFE - Con anterioridad, el El Programa Mundial de Alimentos de la ONU había expresado su frustración por las dificultades y lentitud con la que las autoridades birmanas tramitan las solicitudes de visados de entrada para su personal. Por su parte, la Junta Militar de Birmania anunció hoy que el país quiere ayuda y material de emergencia pero no necesita a cooperantes extranjeros para asistir a al millón y medio de damnificados por el ciclón Nargis. Un comunicado del Ministerio de Exteriores birmano señaló que el Gobierno ha dado prioridad a la ayuda internacional pero prefiere que el reparto de la misma a las zonas afectadas se realice mediante sus propios ciudadanos y funcionarios oficiales.

La nota agregó que se ha negado la entrada al país a un equipo de rescate que llegó ayer en un avión cargado con material de emergencia.

El régimen de los generales no dejó claro si ya han sido expulsados de Birmania, pero así ha sucedido, al menos, con dos de los cuatro representantes de la ONU que arribaron la víspera a Rangún.

La mediación de Tailandia permitió que la Junta Militar aceptara a última hora de anoche tres millones de dólares en ayuda de Estados Unidos, que tiene impuestas sanciones contra el régimen birmano, a cambio de que personal estadounidense pueda supervisar la entrega del material.

En las regiones más devastadas, el hambre comienza a tornarse en desesperación, y ya se han producido los primeros enfrentamientos y peleas por acceder a la asistencia internacional, pues los precios de los alimentos básicos se han disparado por la especulación y la creciente demanda.

La tan esperada ayuda comenzó a llegar el miércoles en cuentagotas a las regiones de Irrawaddy, Pegu y Rangún y los estados Karen y Mon, donde se mantiene el estado de excepción por el ciclón que ha causado al menos 23.000 muertos y 42.000 desaparecidos, según los datos oficiales.

Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales de ayuda humanitaria se han quejado esta semana de la lentitud con la que las autoridades birmanas tramitan en Bangkok los visados de entrada para sus empleados, que demoran su llegada a las zonas afectadas, donde más se les necesita.

Mientras tanto, el aparato de propaganda del régimen continúa ocultando a la población la auténtica magnitud del desastre.

Fuente: La Opinion

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