Francisco Vázquez: “La alianza con los nacionalistas no me gusta porque no la entiendo”

Me cuentan que a este embajador socialista, católico, gallego y español le ha votado hasta la condesa de Fenosa… y es que el representante de España cerca de la Santa Sede conoce bien la grandeza de las aparentes contradicciones que tiene la lógica. El excelentísimo señor don Francisco Vázquez –para la Roma del siglo XXI– continúa siendo el Paco Vázquez que toda España reconoce, aprecia y valora. Ocurre que en este momento se encuentra instalado, feliz y contento, en Piazza España con Via Condo-
tti, que es como decir San Pedro esquina a Moncloa… vamos, que va de la política de lo inmediato a la política de lo eterno…
Alcalde siempre y por siempre de A Coruña, ejemplo del hilar entre lo divino y lo humano, es posiblemente el único gallego vivo que conseguiría que nos remangásemos juntos Bieito Rubido, Carlos Luis Rodríguez y un servidor… Tal vez por aquello de la Galicia soñada… El embajador de la Sexta Provincia ha tenido a bien abrirme esa residencia, la que se levanta imponente a los pies de Santa María de España, la que preside la escalinata con más juventud y vejez de Europa, la que posee el oratorio que mira a la Trinidad del Monte. Me acerco optimista al portón sobrio y fuerte del palacio histórico que él mismo se ha empeñado en rehabilitar. Ya ha concluido todo el proceso de restauración externa sin usar la llave de las arcas públicas. El gallego se lo pidió a Amancio Ortega, argumentándole que la España más cercana al Vaticano debería tener la misma cara que le corresponde a la primera legación diplomática de la historia universal. La presencia de embajada y embajador se encuentran en sintonía con la delicadeza y firmeza que aúnan las piedras con que construyó Gelmírez… Gelmírez y Vázquez parecen los destinatarios naturales de lo escrito por Otero Pedrayo:
“… carácter religioso, valiente, firme, dotado de fina precisión para el triunfo de su Iglesia y de sus ideales políticos, liberal y magnífico, nunca rencoroso, cultivado, amante de las letras y aún más amante de las artes, incansable en el trabajo, dueño de una palabra persuasiva, elocuente…”.
Paco Vázquez mantiene la mirada que le forjó su padre: ésa que confiere poder para volar hacia el cielo. Alimenta la posición que le enseñó su madre: los pies bien anclados en tierra…
Fuente: El Correo Gallego






































