El abandono de Defensa arruina su patrimonio en la ría de Ferrol

EL DETERIORO de una riqueza histórica

Un fuerte víctima de la desidia

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Uno de los edificios desatendidos contenía archivos clasificados de la Armada

Doce instalaciones militares con valor histórico levantadas en el pasado siglo están prácticamente destruidas

El patrimonio militar de la ría de Ferrol está desapareciendo. La Administración ha intervenido para salvar los castillos del siglo XVIII, como San Felipe, pero ha abandonado la mayor parte de las enormes instalaciones militares levantadas durante el pasado siglo, la mayoría de ellas de evidente valor histórico. El caso más sangrante es el de las baterías de Campelo, cabo Prior y Prioriño, en Ferrol, similares a las coruñesas del monte de San Pedro. Allí se conservan los dos cañones Vickers Armstrong de 38,1 centímetros de calibre instalados con enorme esfuerzo entre los años 1928 y 1936, pero en la zona de Ferrol no queda ninguna de las piezas; la mayoría fueron vendidas como chatarra en los años noventa. El lugar que ocuparon, unos enormes huecos cilíndricos que aún conservan los engranajes originales, se han convertido en basureros descontrolados. Los búnkeres, túneles y cuarteles fortificados que rodeaban a los cañones están también arruinados.

Al otro lado de la ría, en Ares, ha ocurrido algo parecido con las baterías, fortificaciones y puestos antiaéreos de Segaño, Salgueira, Sudova, Fuente Seca, Faro y A Bailadora; todas ellas próximas al monasterio de Santa Catalina, que fue utilizado durante años como acuartelamiento y que está en mucho mejor estado de conservación.

Con la excepción de la de Segaño, en manos de particulares, la mayor parte de las baterías son propiedad de Defensa. No tienen uso, ni vigilancia. Su armamento y situación estratégica carecen de valor militar desde hace años, y su mantenimiento se convirtió en imposible tras la desaparición de la mili. Sin embargo, el Estado central ha preferido mantener su propiedad hasta ahora, retrasando su posible cesión a los ayuntamientos, a pesar de que por su ubicación privilegiada, con impresionantes vistas al mar y la ría, tienen un elevado potencial como recursos turísticos y de ocio.

En la costa ferrolana, construcciones como el observatorio de Monte Ventoso o la llamada quinta batería, que estuvo armada con antiaéreos, siguen abandonadas y en manos de Defensa. El BNG ha solicitado varias veces su entrega al Ayuntamiento, junto con los antiguos emplazamientos de los cañones Vickers Armstrong. Los nacionalistas vinculan las reticencias de Defensa con intereses urbanísticos, ya que están situadas en las proximidades del puerto exterior de Caneliñas.

La situación de abandono progresivo se repite en otros puntos, como en la llamada estación de radio, en la carretera entre Ferrol y Cedeira. Se trata de unas instalaciones que apenas cuentan con vigilancia y mantenimiento. No hay perspectivas de que sea cedida a corto plazo.

Fuente: La Voz de Galicia

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